Fue discípula de Heidegger, Husserl y Jaspers. Lo másdestacable en su obra es quizá que pensó la política desde la condición humana, mostrando una profunda intuición para lo que podría llamarse "la vida del espíritu", esto es, una enorme sutileza para lo que afecta de verdad al ser humano y le proporciona su autñentica "calidad de vida".
Vivió en Alemania hasta 1933 y, en 1941, tras la ocupación alemana de Francia -donde se refugió en un primer momento huyendo de Alemania por su condición de judía-, se estableció en Nueva York. Fue profesora de las Universidades de Berkeley, Princeton, Columbia y Chicago.
Pensadora audaz, difícilmente encasillable en ninguna escuela filosófica, pero al mismo tiempo capaz de percibir lo que tiene más valor (la vida, la muerte, el absoluto) que se halla en juego en el corazón de las cuestiones históricas y políticas concretas. Dedicó su vida a una reflexión muy profunda sobre el problemático siglo XX.
Arendt asegura que el fenómeno fundamental del poder no es la instrumentalización de una voluntad ajena para los propios fines, sino la formación de una voluntad común en una comunicación orientada al entendimiento. El poder se deriva básicamente de la capacidad de actuar en común.
Habermas la definió como una convencida demócrata radical, su biógrafa Elisabeth Youn-Bruehl la presentó bajo una fuerte imagen de conservadurismo revolucionario. Lo cierto, es que Arendt era original en materia de pensamiento y nunca quiso abandonar esa condición.
En 1951 publicó Los orígenes del totalitarismo, quizás su libro más famoso, al que siguieron textos tan fundamentales para el pensamiento contemporáneo como Sobre la revolución (1963), Hombres en tiempos de oscuridad (1968), La condición humana (1969), La vida del espíritu (1971) o la crisis de la República (1972).
Para Arendt, Eichmann no era el «monstruo», el «pozo de maldad» que era considerado por la mayor parte de la prensa. Los actos de Eichmann no eran disculpables, ni él inocente, pero estos actos no fueron realizados porque Eichmann estuviese dotado de una inmensa capacidad para la crueldad, sino por ser un burócrata, un operario dentro de un sistema basado en los actos de exterminio. "Fue como si en aquellos últimos minutos [Eichmann] resumiera la lección que su larga carrera de maldad nos ha enseñado, la lección de la terrible banalidad del mal, ante la que las palabras y el pensamiento se sienten impotentes."
"Lo más inquietante de Eichmann es que no era un monstruo, sino un ser humano", declaró en alguna entrevista Peter Malkin, el agente que detuvo a Eichmann.
Fuentes:
-Arendt, Hannah. Encyclopædia Britannica. Ultimate Reference Suite. Chicago:



