viernes, 5 de octubre de 2012
¿Cómo sería una sociedad de la que estuviera totalmente ausente la Filosofía?
miércoles, 7 de diciembre de 2011
Marcel Mauss y el problema del don
domingo, 4 de diciembre de 2011
De los dioses moches a los actuales
Por Leire Durán y Ana Marín 2º BACH A
Decidimos enfocar el trabajo haciendo una comparación entre una cultura precolombina y nuestra cultura.
Empezamos describiendo la cultura precolombina, del siglo I d.C, llamada Cultura Moche; su sociedad es agresiva y violenta, con rituales, sacrificios y guerras de albanza. Después avanzamos veinte siglos, analizamos nuestra sociedad, en la que a pesar de la gran evolución en los aspectos tecnológicos, científicos, etc. siguen las guerras, aparecen las bombas...
Entonces nos preguntamos, ¿ durante estos dos mil años, de verdad hemos evolucionado todo lo que pensamos? ¿ Que hemos ganado, si hemos pasado del sacrificio por ritual, al hecho de apretar un botón y matar a cientos de personas inocentes? ¿ Qué sociedad estamos creando, si cuando vemos en la tele imágenes de guerras, heridos, pobreza, ya ni siquiera nos sobrecogemos?
Con un poco de optimismo vemos que hemos acogido nuevos valores con el paso del tiempo, y esperamos que los valores que hemos perdido los recuperemos poco a poco, para conseguir un mundo mas humano.
martes, 29 de noviembre de 2011
Injustamente encerradas desde 1987
martes, 22 de noviembre de 2011
Sectas destructivas
lunes, 31 de octubre de 2011
La homofobia en África
martes, 1 de marzo de 2011
¿Piensas tú o piensan ellos por ti?
viernes, 25 de febrero de 2011
11-S, ¿una conspiración?
miércoles, 5 de mayo de 2010
Una canción para pensar
En esta canción puede apreciarse un tema muy polémico, la eutanasia. La canción narra la historia de una madre que tenía un hijo enfermo, el cual, a causa de la enfermedad sufría y agonizaba. Un día le pide a su madre que acabe con su agonía y esta acaba con su vida, para así, dejara de sufrir. La madre, incomprendida, es condenada a cárcel por tan loable acto, calificado de “infame”.
Ante este tema yo he de mostrar mi apoyo, pues opino, que cada cual ha de elegir su propio destino, sí quiere, o no quiere vivir, sufrir, etc. Imaginen el dolor que ha de sentir una madre viendo agonizar a lo que más quiere en la vida, su hijo, y qué ha de sentir diciéndole este que acabe con su vida, y más aun tener que arrebatársela. No es un hecho para ser condenado, lo cierto es que es un acto que derrocha valentía, y, que para muchos, sería imposible de realizar. Ante tal hecho, uno no ha de juzgar sin antes preguntar: ¿Serías capaz de aguantar un dolor tal, que un solo segundo de sufrimiento pareciese una vida de agonía? ¿No preferirías la muerte? ¿Serías capaz de ver agonizar a tu propio hijo, día tras día? ¿No actuarias como la madre de esta canción? Y lo más importante ¿No somos, supuestamente, libres en esta sociedad para elegir nuestro destino?
viernes, 19 de febrero de 2010
Philosopical Disertation - Pro Abortion
I am pro abortion seeing as if a person decides, even after being several weeks pegnant, that they do not want a child for any reason, they should not have it and therefore abort it. Many of the arguments against this are that the elimination of the embrion is the termination of a "human life". In my opinion at this stage the embrion can hardly be considerd a "human life" , it has not yet seen or know the outside world or lived life. This so called "human life" is just a series of cells in development completing a chemical reaction, therefore it is not the termination of human life, only the elimination of unwanted cells.miércoles, 10 de febrero de 2010
Una buena noticia sobre la pena de muerte
Después de muchos años de campañas para salvar la vida de Nabil, en Amnistía Internacional celebramos ahora que el gobierno yemení haya reaccionado a nuestra presión y haya conmutado su condena por una pena de cárcel. Una noticia que nos da fuerza para seguir trabajando por la abolición total de la pena de muerte en el mundo.
Y aunque hoy estamos de enhorabuena, no olvidamos que miles de hombres y mujeres aún están condenados a muerte en el mundo y necesitan que sigamos luchando por ellos. Sólo en 2008, hubo 2.390 ejecuciones y se calcula que al menos 8.864 personas fueron condenadas a muerte.
Director Amnistía Internacional España
domingo, 20 de diciembre de 2009
Los porros
Si todos los jóvenes fuéramos conscientes de los daños que producen los porros nos lo pensaríamos dos veces antes de fumarnos el primer porro que pasa ante nosotros.sábado, 14 de noviembre de 2009
Las fábricas de pieles de China...
jueves, 23 de julio de 2009
Razones antirracistas y sentimientos racistas (II)

No podemos salir de esta alternativa: libertad, desigualdad, supervivencia del más apto y no libertad, igualdad, supervivencia del menos apto. El primer término de la alternativa lleva a la sociedad hacia adelante y favorece todos sus mejores miembros; el segundo lleva la sociedad hacia atrás y favorece sus peores miembros...
Esto es lo que decía William Graham Sumner (1840-1910), uno de los más fervientes defensores del darwinismo social. El darwinismo social es toda aquella doctrina que intenta aplicar a la sociedad humana alguno de los grandes principios de la teoría de Darwin. De hecho se puede considerar su creador no tanto Darwin, sino Herbert Spencer, que antes de la publicación de la teoría darwinista ya había hablado de la supervivencia de los más aptos, el fitness (adaptación) de Darwin (de hecho parece que Darwin se inspiró en este concepto de Spencer para aplicarlo a su propia teoría). Ni que decir tiene que el darwinismo social les vino muy bien a los nazis para sus políticas de «higiene racial» y exterminio.
Con frecuencia las ideologías racistas han intentado justificar sus incongruencias afirmando que la raza blanca, o aria o la que sea es superior, más adaptada o más fuerte que las demás.Pero el concepto de fitness (la supervivencia del más apto), así aplicado a la sociedad humana, tiene un problema: que este término, en la teoría de Darwin, se refiere sólo a individuos, con lo que no tiene sentido su aplicación a razas o especies. Un individuo que esté mejor adaptado a un medio, será motor de evolución, pero una raza o una especie es un resultado de los cambios azarosos producidos en individuos concretos. Conclusión: desde este aspecto nunca podrá hablarse de una raza superior (ni siquiera más "adaptada" que otra).
Lo mismo ocurre con la lucha por la supervivencia: tampoco es aplicable a supuestas razas o especies, porque las variaciones pueden cambiar como resultado de fuerzas que no tienen ninguna relación con la competición de recursos. Es decir, que no hay supervivencia del grupo más apto, sólo de individuos más aptos, más adaptados (que no más fuertes, ni más guapos, ni más listos. De hecho a veces estar muy adaptado es peor, porque un cambio repentino de las condiciones del medio, acaba antes con los más adaptados a las condiciones previas).
Pero para despejar toda duda sobre si el racismo tiene alguna base racional o no, nos queda por criticar el concepto de raza aplicado a nuestra especie. Tradicionalmente se ha considerado que existe una raza blanca, otra negra, otra asiática... pero la verdad es que hace ya décadas que la mayor parte de los biólogos y antropólogos consideran que no es aplicable al caso de nuestra especie, porque la humanidad no está dividida en una serie de unidades genéticas distintas.
Y es que en las taxonomías biológicas una raza es una población geográficamente aislada dentro de una especie que ha tenido poco o ningún influjo de genes con otras poblaciones durante un largo período de tiempo. No parece ser el caso de la especie Homo sapiens en los últimos miles de años.
Frank Livingstone dijo en 1962 que no hay razas, sólo clinas. Una clina es la distribución estadística de la frecuencia gradualmente creciente o decreciente con que se distribuyen los genes responsables de las diferencias que acostumbramos a considerar como raciales. Es decir, tener la piel «blanca» o «negra» es sólo una diferencia de clina, no de raza, porque es una diferencia biológicamente muy pequeña. Además, ¿dónde entrarían entonces esos millones de seres humanos que no son blancos como los nórdicos, ni negros como los centroafricanos, pero son muy morenos, como muchos pueblos mediterráneos? ¿Dónde ponemos el límite «racial»?
No se puede decir que el racismo sea algo que se fundamente en la razón, ya que sólo parecen existir sentimientos (y no argumentos) racistas.
martes, 21 de julio de 2009
Razones antirracistas y sentimientos racistas (I)
Cuando damos importancia a los sentimientos sobre la razón solemos olvidar que no sólo hay sentimientos constructivos sino que, además, hay muchos sentimientos destructivos. Olvidamos que movimientos políticos tenebrosos, como el nazismo, siempre alardearon de irracionales, despreciaron notoriamente la razón y situaron sobre ella la voluntad o la pasión. Incluso utilizaron para ello pensamientos irracionalistas como el de Nietzsche, cuyo objetivo era muy distinto al de los nazis, pero que se confundió retóricamente con esa absurda amalgama de consignas tortuosas y patéticas del Mein Kampf. Lo racional parece que pocas veces está de moda: es como si el hombre se cansara pronto de la razón y necesitara «subidones» sentimentales.Una las irracionalidades con efectos más macabros ha sido siempre el racismo en sus variadas formas (incluso podríamos decir que hay un racismo que se apoya en el concepto de clase, ese que hace que ciertos grupos sociales miren por encima del hombro a otros grupos, aunque sean de su misma «raza») . Por eso conviene de vez en cuando recordar que un racista, además de mala persona, es un cretino, un ignorante, que por algún motivo se cree más importante, mejor, más guapo, más listo o que tiene más derecho a la vida que los miembros de un determinado colectivo.
La clave, para descubrir un racista (o para descubrir ese sentimiento racista que nos sorprende alguna vez) es esta: que el racista se considera mejor que todo un grupo, así sin más. No es que se considere mejor que algunos judíos o que algunas mujeres o que algunos homosexuales, sino que se considera mejor que todos los judíos, que todas las mujeres o que todos los homosexuales por el hecho de que sean judíos, mujeres u homosexuales. Porque cada uno nos podemos considerar mejores que determinados individuos. Yo, humildemente, me considero ligeramente mejor que un tal de Juana Chaos, por poner un caso, porque que yo sepa aún no he matado a nadie y ese individuo fue condenado por 25 asesinatos, pero no me considero mejor que todo el grupo social o cultural del que se supone que es el tal sujeto (si es que este tipo de sujetos pertenecen a algo humano todavía). Del mismo modo, yo no soy responsable (ni la mayoría de la gente) de la muerte de millones de personas en campos de concentración, pero sí Himmler. No parece ser difícil considerarse mejor persona que él o que Ben Laden o que Pol Pot y así sucesivamente. Esto es lo que a veces se confunde: saberse mejor que ciertos sujetos es algo necesario para saber por dónde vamos, moralmente hablando. Otra cosa, muy distinta, es creerse mejor que todo un grupo étnico, cultural, ideológico, sexual... por el hecho de no pertenecer a él.
He dado una vuelta por algunos textos de donde he podido extraer algunos argumentos, es decir «razones» que se pueden esgrimir cuando algún desinformado intente defender algún tipo de superioridad sobre un grupo. He procurado no entrar en lo filosófico y quedarme en lo biológico, centrándome en lo que se llamó darwinismo social que, por cierto, Darwin nunca defendió. Simplemente, algunos trasladaron a la sociedad humana los principios darwinistas, liando injustifiadamente el asunto.
Pero eso será en la próxima entrega, que los calores estivales ni dejan concetrarse mucho tiempo para escribir, ni tampoco para leer.
+ info en SOS Racismo











