Don't talk, if you can read; don't read if you can write; don't write if you can think. HANNA ARENDT, Diario filosófico
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martes, 2 de marzo de 2010

Invictus

Este poema da nombre a la película que quizá la mayoría no habéis visto. Creo que suscita las mejores emociones que podemos tener los seres humanos, aquellas que necesitamos cuando estamos perdidos y elegimos renacer y no darnos por vencidos. Pertenece a William Ernest Henley, y parece que Mandela lo usó a lo largo de sus veintisiete años de cárcel para mantener su esperanza en pie. He visto hoy la película y no me resisto a ponerlo aquí. Está por toda la Red, pero ahora lo podemos disfrutar y conocer en el blog. Buen provecho.
 
Invictus

Out of the night that covers me,
  Black as the Pit from pole to pole,
I thank whatever gods may be
  For my unconquerable soul.

In the fell clutch of circumstance
  I have not winced nor cried aloud.
Under the bludgeonings of chance
  My head is bloody, but unbowed.

Beyond this place of wrath and tears
  Looms but the Horror of the shade,
And yet the menace of the years
  Finds, and shall find, me unafraid.

It matters not how strait the gate,
  How charged with punishments the scroll,
I am the master of my fate:
  I am the captain of my soul.


Más allá de la noche que me cubre
negra como el abismo insondable,
doy gracias a los dioses que pudieran existir
por mi alma invicta.

En las feroces garras de las circunstancias
nunca me he lamentado ni he gritado.
Sometido a los golpes del destino
mi cabeza está ensangrentada, pero erguida.

Más allá de este lugar de cólera y lágrimas
donde yace el Horror de la Sombra,
la amenaza de los años
me encuentra, y me econtrará, sin miedo.

No importa cuán estrecho sea el portal,
cuán cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

martes, 7 de julio de 2009

Adiós a Mario Benedetti

Hace poco tiempo nos dejó Mario Benedetti, un poeta que mucha gente de mi generación (y anteriores) ha seguido con fervor. Una de sus poesías más conocidas es Te quiero, una composición que creo que resume como ninguna otra poesía que yo conozca la transcendencia del amor de pareja, el compromiso y la prolongación de ese amor porque el amor no es aureola ni cándida moraleja...
Estos tiempos parecen especialmente malos para creer en la fuerza del espíritu del hombre para crear mundos nuevos, para transcender de lo pequeño, de la mezquindad. Por eso quizá necesitemos más que nunca recordar a Benedetti. Nacha Guevara le puso una hermosa música a este poema. Serrat también ha puesto música a muchos poemas suyos. Los poetas son imprescindibles para dar forma a esa insatisfacción que sentimos tantas veces porque falta vida a nuestra vida, porque nos falta horizonte y nos ahoga la realidad cotidiana: ellos ponen en palabras esos anhelos y nos permiten seguir creyendo en el hombre, o sea, en nosotros mismos.


Tus manos son mi caricia,
mis acordes cotidianos;
te quiero porque tus manos
trabajan por la justicia.
Si te quiero es porque sos
mi amor, mi cómplice, y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada;
te quiero por tu mirada
que mira y siembra futuro.
Tu boca que es tuya y mía,
tu boca no se equivoca;
te quiero porque tu boca
sabe gritar rebeldía.
Si te quiero es porque sos
mi amor mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.
Y por tu rostro sincero.
Y tu paso vagabundo.
Y tu llanto por el mundo.
Porque sos pueblo te quiero.
Y porque amor no es aureola,
ni cándida moraleja,
y porque somos pareja
que sabe que no está sola.
Te quiero en mi paraíso;
es decir, que en mi país
la gente viva feliz
aunque no tenga permiso.
Si te quiero es por que sos
mi amor, mi cómplice y todo.
Y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos.