Don't talk, if you can read; don't read if you can write; don't write if you can think. HANNA ARENDT, Diario filosófico
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domingo, 27 de noviembre de 2011

Las Tres Gracias, un ejemplo de mito intemporal.

     Es habitual que os cueste mucho responder a la pregunta que se hace en las actividades del tema 1 de Historia de la Filosofía sobre un ejemplo de mito "que esté presente en la actualidad". Esta pregunta se puede resolver acudiendo al cine, o bien a las obras de Broadway. Pero también podemos contestarla regresando a la mitología clásica, y viendo hasta qué punto están presentes en la actualidad esos mitos intemporales. Uno de ellos es este, el de las tres Gracias. 
    Desde la Grecia antigua a la actualidad, “Las Tres Gracias” han sido fuente de inspiración para los artistas a lo largo de la historia del arte. Las “Cárites” o “Las Tres Gracias” eran tres diosas inferiores, hijas de Zeus y la ninfa Eurínome, hija del titán Océano. Sus nombres eran Aglaya, Eufrósine y Talía. Según diversas fuentes clásicas, las tres Gracias eran las diosas de la belleza, la sexualidad y la fertilidad, entendidos como fuerzas generadoras de vida. Otorgaban a dioses y mortales la alegría así como la elocuencia y la sabiduría y tenían la capacidad de dotar a los hombres de la genialidad y el talento necesarios para ser un brillante artista.
     Es un mito intemporal porque a pesar de que mucha gente no lo conozca o no lo recuerde, las diferentes legitimaciones que produce están presentes en dichos y refranes en muchos idiomas. Está, además, presente en la manera que tenemos de abordar el dar y el recibir. La fascinación que ejercen sobre nosotros se puede comprobar en la constante representación artística del motivo, del que aquí sólo veis tres ejemplos.
       Es posible que cueste un poco más entender el texto que viene a continuación, pero a mí me parece realmente hermoso y de contenido también intemporal. Es todo un programa de vida, que Covarrubias interpreta con una cierta inocencia que le da un encanto especial a su descripción en un castellano de principios del XVII:

      "Fingieron los poetas aver tres doncellas dichas Gracias [...] La razón que huvo para que fuessen tres, es porque la una hazte la gracia y da el don, la otra le recibe, y la tercera buelve la paga del beneficio recebido. Pintávanlas jóvenes donzellas, porque la memoria del beneficio recebido por ningún tiempo se ha de envejecer; riéndose, por el gozo, contento y alegría con que hemos de dar; y como las dos dellas estén bueltas de rostro para quien las mira, la otra está de espaldas, dándonos a reconocerla manifiestamente, y del beneficio y gracia que nosotros hiziéremos hemos de olvidarnos, por no dar en rostro con que el al que le recibe. Están desnudas, porque lo que se da ha de ser sin cobertura ni disfraz, pretendiendo interiormente en nuestro ánimo alguna recompensa; están todas tres travadas de las manos, dando a entender que el hazer gracias y recebirlas entre los amigos ha de ser con perpetuydad y con una travazón indisoluble, acudiendo siempre en las ocasiones a lo que obliga la amistad."

     Sebastián de Covarrubias. En Tesoro de la Lengua Castellana (1611)

                                
   
                           

domingo, 21 de noviembre de 2010

Ese viento de libertad llamado Humanismo (Reedición)

A la memoria de Emilio G. Estébanez, maestro de libertad y humanista 
 
   El Renacimiento fue un hermoso tiempo de frescura intelectual, una época brillante en el arte, pero también porque el pensamiento humano encontró de nuevo su camino después de haberle sido parcialmente arrebatada su esencia, en favor de la fe.
    El Humanismo es quizá el resultado más interesante del pensamiento de esta época. Hoy, de aquel Humanismo de entonces queda sólo lo esencial, porque ha ido cambiando y enriqueciéndose a lo largo de los siglos y  actualmente dista mucho de aquellos primeros balbuceos.
    Hoy las ideas que reclaman el nombre de Humanismo han incorporado todo el conocimiento científico acumulado desde entonces y, a la vez, se ha ido quedando cada vez más obsoleta esa división estéril entre ciencias y letras, que hacía en el peor de los casos del hombre de letras un simple pedante y del científico un mera máquina de generar conocimiento sin sentido humano.
     ¿Cuáles son los orígenes de este movimiento?
    El Humanismo nació con Petrarca, un poeta florentino que propone un programa o "camino de discernimiento" que decían los antiguos, que se podría sintetizar en tres puntos:
      En primer lugar, el objetivo habrá de ser el conocimiento del hombre y del sentido de la vida, dejando en segundo término la preocupación por cuestiones científico-naturales.
     En segundo lugar, se niega que haya un sólo filósofo que sea la única autoridad. Aristóteles se ensalzó tanto en la última parte de la Edad Media que había eclipsado a todos los demás pensadores antiguos, haciendo casi blasfemo contradecir a este autor en los círculos académicos. Lo más interesante de este punto es que obliga a utilizar la razón para ir recolectando la verdad diseminada en muchas cabezas, y no una supuesta Verdad inalterable elaborada por un sólo personaje, genial, pero limitado, como todo lo humano.
     Finalmente, se hace compatible la Antigüedad pagana con la doctrina cristiana. Y, una vez más, la importancia de este rasgo estriba en que se vuelve a otorgar a la Razón la primacía: es ella la que ha de cuadrar el pensamiento y la creencia. La fe se conserva, pero se hace aún más fuerte la exigencia y el valor de la Razón que Tomás de Aquino empieza a darle ya en la Edad Media en la búsqueda de la Verdad: hay que entender para creer, y no sólo creer para entender.
    En suma, el Humanismo es un intento exitoso de volver a poner a la Razón en su sitio: como último tribunal del hombre libre.


domingo, 11 de abril de 2010

Ante todo, humildad

Por Antonio M. Lozano Ortega, 1º BACH B

¿Para qué engañarnos? No conocemos el 90% de la materia que constituye el universo, y del resto ni su estructura real ni la causa de su comportamiento.
Ante esta afirmación tan drástica uno puede pensar: ¿Entonces, la relatividad, la física cuántica...?
Desfasan a la teoría newtoniana pero todavía encontrarás singularidades no explicadas ( el propio Big Bang ), y no existe ninguna teoría unificada de las dos. Nada definitivo.
Ante todo, humildad: la ciencia ha dado un gran salto en un par de siglos, medicina e ingeniería han solucionado gran parte de los problemas prácticos del hombre, mejorando su calidad de vida ( en realidad, sólo de una discutible parte de la población mundial ) y la física y química teóricas nos abren los ojos al comportamiento de esto que nos constituye, pero la soberbia es un mal sentimiento y nos aleja de la realidad que estudian los científicos.
Ni estamos en un punto cúspide de la historia, ni de la evolución humana, y nuestra “supremacía “ está marcada por errores y un gran sufrimiento: la ciencia no es suficiente sin que la guíe una meta ética: ya Jürgen Habermas indicaba la necesidad de tener control sobre la propia ciencia y su finalidad.
He aquí una vaga visión más o menos general del panorama, aun pareciendo pesimista, ¿Qué más podría incitarte a la ciencia que el saber que quedan infinitos avances, que no es un campo cerrado?  Y si quieres, házle un favor a la humanidad ( no, no es mediante nada malo, sino siguiendo una moral en tus trabajos), ¡engrandeciendo la ciencia al servicio del hombre!.